01
Ago

Dilema¿Alguna vez te has encontrado ante un dilema y le has pedido consejo a alguien? ¿Cómo te has sentido? ¿Has seguido su consejo o te has guiado por tu intuición?

Cuenta una historia, que Bakari tenía mucho ganado y varias esposas. Era admirado y respetado a lo largo y ancho del país. Se le consideraba un gran hombre y su vida no podía ir mejor.

Pero la vida puede cambiar de un día para otro. Los ojos de Bakari empezaron a perder luz, y cada día veía menos. Vendió muchas de sus vacas para poder pagar a los médicos que trataban de curar sus ojos. Pero no sirvió de nada y al poco tiempo se quedó ciego.

Por si esto fuera poco, pasados unos meses, Bakari sufrió otro infortunio. Su virilidad empezó a menguar y al cabo de pocas semanas ya no pudo yacer con sus esposas.

A Bakari, esta pérdida le pareció mucho peor que la primera, y gastó lo que le quedaba de su fortuna en médicos que le proporcionaran un remedio, pero fue en vano. Para mayor desgracia, sus mujeres le abandonaron. Todas, excepto dos: la mayor y la más joven.

La mayor de sus esposas, se alegró que Bakari hubiera perdido el deseo. Eso le aseguraba que sus hijos serían los herederos. En cambio, la menor deseaba con todas sus fuerzas engendrar un hijo de su esposo.

Un buen día, Bakari estaba descansando en el jardín, cuando un pajarito se posó en su hombro. Estaba muy agitado, respiraba con dificultad y le susurró al oído: “Bakari, ayúdame por favor. Un águila me persigue. No permitas que acabe conmigo. Sálvame, y a cambio te devolveré la vista”.

Bakari se puso muy contento con la esperanza de recuperar la luz para sus ojos, y escondió al pájaro entre los pliegues de su túnica.

Inmediatamente apareció el águila, que se posó en el suelo y le dijo: “Oh, Bakari, espero que nunca sepas lo que es pasar hambre. Hace una semana que no como nada. Entrégame el pájaro que escondes y a cambio te devolveré el placer de volver a yacer con tus esposas”.

Bakari tenía un dilema importante. Tenía que elegir entre recuperar la vista o su virilidad. Mandó llamar a su esposa mayor y le pidió consejo. Esta le dijo: “No hay nada que pensar. ¿Para qué queréis engendrar más hijos si no los podréis ver? Además, ya sois mayor y aunque recuperéis la virilidad, enseguida la volveréis a perder. En cambio, los ojos son para toda la vida. Salvad el pájaro del águila cruel y volved a apreciar la belleza de la vida”.

A Bakari, le pareció un buen argumento. No obstante, mandó llamar a su esposa más joven y tambien le pidió consejo. “Oh, mi señor, os lo ruego con todas mis fuerzas. Escoged el poder de poder volver a yacer con una mujer. Sueño con daros un hijo. ¿Para qué queréis volver a ver si no podéis disfrutar de aquello que hace de vos un hombre?”.

Bakari no sabía que hacer. Los consejos de sus esposas le habían dejado más confundido que antes. Así que pensó que debía solucionar el problema por sí mismo. Empezó a pensar y tuvo una idea.

Mandó a uno de sus criados al mercado a comprar un pájaro y sin que el águila se diera cuenta, lo cambió por el pájaro que escondía. Le entregó al águila este segundo pájaro y Bakari recuperó su virilidad. Cuando el águila se hubo marchado, Bakari liberó al primer pájaro e inmediatamente recuperó su vista. La vida volvió a sonreirle, y recuperó su fortuna y a sus mujeres.

A la vista de esta historia, la pregunta que se plantea es ¿hay que hacer caso a los consejos de los demás o hay que seguir la propia intuición?

Otra pregunta que surge de la historia es ¿cómo podemos hacer compatibles los deseos de los demás con los nuestros?

Te invito a dejar tu respuesta a las preguntas

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